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22 de marzo.

Camilo cumple 24 años.

Sigue sin aceptar que lo llamen por su nombre compuesto, puesto que lo relaciona siempre con los regaños de su mamá. Que si creéis que él es dramático, debéis conocerla a ella. Camilo sigue pidiendo que se le conozca por Cam, que le llamen así, porque sigue reivindicando su identidad. Aquella con la que se siente representado; no con la que le etiquetan los demás; no la que ha construido su madre; no la que han concebido sus amantes fallidos; no la que creen sus lectores que tiene.

Camilo es contradictorio. Intenso. Un drama que camina, habla y patalea. Una vorágine de emociones y sentimientos recogidos en una diminuto cuerpo de 60 kilos y 1.70 de altura. Un cerebro hambriento de conocimiento. Una oratoria nefasta, pero eficiente. Es un Homme Fatale dibujado de mala manera (inspirado en Jessica Rabbit). Camilo se queda con detalles absurdos como las canciones que sonaban durante todos sus primeros besos con personas importantes. Recuerda la posición del brillo en cuantos ojos ha querido sumergirse para descubrir su verdad. Es un creador de historias, que no solo las escribe: las vive. Y con cada aventura, involucra a quienes se interponen en su camino. Crea personajes de la nada y los transforma en su inspiración. Los provoca, los seduce, los besa, los abraza, los describe y les escribe. Camilo no te pide permiso para entrar en tu vida, cuando quieres darte cuenta, Camilo ha entrado y sin darte cuenta tú en la suya. Te conviertes en parte de un mundo inverosímil. Contradictorio. Intenso. Dramático. Un mundo que solo puedes vivir si les conoces.

Camilo hoy tiene 24 años y no se siente fracasado por no tener todo cuanto se prometió que tendría a esa edad. Camilo vive estresado, se siente estancado, atrapado por las circunstancias y ha aprendido a ser paciente. Confía que el tiempo ponga todo en su lugar. Camilo confía en sí mismo, aunque a veces tema por la oscuridad atenazante de un futuro incierto. Pero Camilo sabe que todos nacemos ciegos y que navegamos por la vida según la dirección del viento. Camilo sabe que no todos los puertos están encendidos y que no todos los faros iluminan el camino del mismo modo. Pero Camilo sabe que algún día atracará en el lugar indicado… De momento no va por mal camino.

Camilo espera que a los 30 sí haya conseguido ser quien desea ser. O tener lo que siempre ha querido tener. Al fin y al cabo, a veces se confunde madurar con poseer cosas. Y no distinguimos el significado de ambos. Él tampoco.

Camilo cumple 24 años . Sigue riendo alto como un niño mal educado y sin clase; le usta hablar en tercera persona de sí mismo; sigue besando como un puberto que se enamora por primera vez; sigue creyendo en el amor del que habla Lorca o Cernuda; sigue creyendo en la amistad de la que hablaFriends; sigue creyendo en la magia de la que hablan J.K. Rowling y las canciones de Florence + The Machine; sigue creyendo en las letras de Maldita Nerea; en los poemas de Carlos Salem. Camilo sigue creyendo en Dorian Gray y en toda la ideología del placer y la vida que Lord Wotton nunca se atrevió a vivir, pero que Holy Golightly disfrutó sin pudor. Camilo ha comprendido que quizá su personaje en Mujeres Desesperadas no sea Gabrielle o Bree, como siempre creyó, sino que más que bien trataría de ser Susan.


Camilo cumple 24 años y sigue muriendo de ilusiones, porque es bonito morir así, en un mar de sueños por cumplir. Como le enseñó El Bar Coyote.


Todo el mundo cree que estoy loca pero me da igual. A veces es útil parecerlo.

Holy Golightly

Camilo escribe siempre sobre grandes amores que llevan a la locura, al desenlace cruel y a la tragedia. Escribe sobre personajes exagerados y tendencias decadentes. Porque su literatura no es más que una extensión de sí mismo, como el orden por tamaño en el que pone sus libros, o la carencia de polvo de sus estanterías. Escribir es donde Camilo se encuentra, donde realmente vive su personalidad, donde se descubre a sí mismo, haciendo malabares con sentimientos anónimos y un corazón que se rompe para armarse de nuevo. Un cubo de Rubik.

Mamma mia, here I go again

ABBA

Camilo es quien es por las personas que conoce, que lo enriquecen y que lo aceptan y lo quieren tal y como es, aunque a veces sea como no debe serlo: Un niño travieso con tendencia a reescribir las normas según le plazca. Es una veleta de la ética y los buenos modales. Es un obseso del control, los espejos y el buen estar pero cumple 24 años y sigue cayéndose doblado en las esquinas de Chueca con más ginebra que sangre, besando a desconocidos con posibles antecedentes y destrozando hogares por accidente, como su nacimiento. Cam es quien es por las personas por las que lucha, por las personas con las tropieza como piedras y de las que se encapricha. Es quien es por todo el amor que recibe y por todo el que está dispuesto a dar, aunque sea un frívolo con teorías hedonistas, cercano a la fatalidad; un animal nocturno que oscila entre el bien y el mal. Un niño perdido con miedo a crecer.

Los decadentes eran hedonistas con remordimientos de conciencia.

Arnold Hauser

Cam, Camilo, Juan Camilo, cumple 24 años y sabe que aún tiene mucho que decir, muchas personas a las que vivir y convertir en personajes eternos del circo de criaturas fantásticas que son sus libros. Cam Cumple 24 años y no se aferra a su edad, sino a sus vivencias, sabe que la juventud se esconde en la energía que vuelcas en disfrutar de las pequeñas y grandes cosas. Se aleja de la madurez porque la vida de adulto le aterra, pero cobrar a fin de mes y no tener normas ni toques de queda, le parece motivo suficiente para disfrutar de “ser un adulto”.

Camilo sigue riendo alto como un niño maleducado y sin clase. Por el contrario, sigue pensando que engaña al mundo con su actitud de intelectual, pero no sabe hacer cuentas de cabeza. Dice sentirse escritor, pero su oratoria deja mucho que desear. Habla de ir encaminado en la vida, pero le aterra verse como un adulto. Siempre será una Homme Fatale con grandes carencias afectivas y una mente completamente desestructurada, pero con afán de amar y sentirse amado, aunque se pone un armadura de poemas para proteger su contrahecho corazón. Camilo es contradictorio. Intenso. Un drama que camina, habla y patalea. Una vorágine de emociones y sentimientos recogidos en una diminuto cuerpo de 60 kilos y 1.70 de altura.

Cam cumple 24 años y si le conocéis, podéis felicitarlo, porque aunque no le guste cumplir años, siempre recibe una felicitación con entusiasmo.

Camilo espera no cambiar por muchos años que siga cumpliendo, solo espera poder tener más dinero para comprarse más ropa a medida que lo haga, que es lo bonito de “crecer”.

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