Bucólico

Corazón expuesto,
a su robo, a su rotura,
a todos los miedos;
a los sueños, a la aventura.

El rumor de una avispa.
La sombra de un olivar.
Nuestro no parar.

Sin tú saberlo, dándome vida.
Tus besos y mi sed.
Tus ojos de café.

En el césped y su humedad.
En verano hacia el final.
Abrazando poesía desgastada.

Leyendo magia que nos transportaba.
Creando letras y remiendos.
Los pulmones llenos.

El agua de una fuente.
El deambular de la gente.
Tu vergüenza pueril.

Tú hablándome a mí
de lo que para ti era vivir.
Girasoles amarillos.

Tus secretos y los míos.
Me mantienes callado.
En mí te vas acomodando.

Tu ahí, abriéndome tus otoños.
Yo escuchando mientras te gozo.
Mientras te toco.

Ese día supe que de ti hablaría,
que al mundo gritaría,
en algún relato,
que de ti tuve un pedazo.

Contaré que eres etéreo,
Que contigo las dríades no entienden de género.
Diré que eres oxígeno.

Que te congelas en el tiempo.
Que me arrastraste contigo, lento.
Te veré como un ser de luz.

Te descubrí robando al cielo su azul.
Te encontré besando las estrellas y a la luna llena.
Diré que perteneces a la tierra.

Que disfrutas las dalias
Y que tienes un magnolio
Que moran en ti las cuatro estaciones
Y que es difícil decidir cuál te sienta mejor.

Afirmaré que eres dulce y encantador.
Escribiré de tu bosque mágico y su color.
Y de aquello que leí en tus manos y percibí en tu voz.

Contaré al mundo que eres como un alelí;
Que posees en tu interior un jardín;
que hasta cuando duermes
sonríes y floreces.

Que nos dijimos adiós con chocolate,
Y que nadie se rompió al abrazarse.

Susurré versos mordidos en tus orejas pequeñas.
Quiero pensar que dejé en el resto de tu cuerpo parte de mis huellas.

Quise
que me barrieras los sueños con tus pestañas.
Y que ojalá al sonreír me hubieses dicho: no te vayas.

Tengo el corazón repleto de hojas secas,
pero al beber tus vientos todo se dispersaba.
Y ahí te hospedabas.

Todo el mundo sabrá que me ruborizas,
aunque sea invisible a la vista,
y que a este huracán desubicado,
alguien supo de un beso, callarlo.

Tuve el pecho abierto a posta
para que metieras ahí tus sueños.
Tenía el corazón expuesto;
para que lo usaras a mi costa.

Te echaré de menos por ser especial.
Fuiste parte de la cura a mi problema existencial.
Serás eterno en mi mente
e inmortal entre la gente.

Tuve ganas de verte atardecer
y te vi extasiarte antes del amanecer.
Anochecimos al derecho y al revés.
Si me preguntan por ti diré que sabes a frutos y a miel.

ÉL
Bucólico

3 comentarios sobre “Bucólico

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