Así que estás enamorado

[…] Los dos muchachos permanecieron en silencio. El primero de ellos, el escritor de mal genio, observó al segundo durante unos instantes. Quiso ser benévolo. Despegó sus labios para pronunciar unas palabras y así empezó una conversación trémula e inquietante:
-Así que estás enamorado… ¿Eso crees?
-Sí.
-¿Sabes lo que es el amor?
-No encuentro forma específica de definirlo.
-Primer problema, amigo mío. El amor no es específico. El amor debe ser una percepción tan subjetiva, tan propia y tan válida como cualquier otra. Siempre, por supuesto, desde el respeto y la no toxicidad.
-Supongo.
-Oh no, querido, no es una suposición. Yo nunca doy suposiciones y soy conciso con mis pensamientos. Y antes de que me interrumpas con ese afán adolescente tuyo de querer lanzarte al vacío que supone el amor verdadero a nuestra edad, voy a contarte algo:
<< Estar enamorado es creer en el amor. Pero no en esa concepción anticuada y mal formulada de que el amor puede con todo. No, porque el amor no cura enfermedades ni salva de la muerte. El amor rescata almas y alimenta el arte, salva a la humanidad del miedo a los monstruos, pero no evita que nos convirtamos en uno. El amor significa desposeerte de lo material, y de la moneda humana que a veces supone la propia palabra. Incluso el discurso platónico mejor construido se queda agrietado. El amor no te hace mejor ni peor. No te convierte en un mártir por morir por él, pero tampoco en un egoísta por matar por él. El amor es una fuerza tan desmedida e inexplicable, que fue tratado como enfermedad por los más sabios. Da tanto miedo, que se trata como un concepto de manipulación para controlar a cada mujer y a cada hombre que habitan en la tierra. Los poderosos se creen con derecho de emitir normas y de limitar la forma de amar. Y la inmensa mayoría consideran que solo eres feliz si estás enamorado. Já. Como si se pudiera controlar el tsunami emocional de un corazón vivo que puede latir en tantas direcciones…
El amor significa, amigo, desposeerte de ti como una persona de carne y hueso y elevarte a lo más etéreo que tu mente pueda imaginarse. Significa entregarte a él no en sacrificio de lo material ni de lo temporal, sino como simbiosis. El amor debe justificar tus cambios, tu desarrollo, acabar con tus miedos más triviales y crearte otros nuevos capaces de volverte loco. Debe inventar en tu futuro sueños y esperanzas que cambien día tras día con el pasar de las horas pero que en esencia significan lo mismo. Debes creer en él y en la posibilidad de que amar es lo más parecido a ser eterno y perecedero al mismo tiempo. Es renacer y morir a la vez. El amor sobre todo debe ser universal y debe adaptarse a todos los terrenos que abarca y que no vemos. Carecer de pareja no te hace estar solo. Una madre se enamora de su vástago antes de verle, de tocarlo porque ella lo siente de una forma que jamás entenderemos. Un animal, un gato por ejemplo, es capaz de amarte de una forma que nunca lo hará tu mejor amigo o tu hermano. Y así con todo.
El amor es adaptativo, flexible y caduco, porque al igual que todo ser vivo, acaba por morir. Pero no lo veas como algo negativo. El amor cambia de forma pero no desaparece. Solo tiene fecha de caducidad adaptándose a las circunstancias, al contexto o a las necesidades del cuerpo que ocupa. El amor se vale de elementos como los celos, la envidia, la inseguridad, la protección… Para llegar a ser. Eso no justifica lo que somos capaces de hacer por él, pero me temo que así son las consecuencias de estar verdaderamente enamorado. No obstante, junto al amor debe estar presente la conciencia y la razón.
Su mejor arma es la del destino. Sí, el amor se desvincula del tiempo, rompe distancias, destapa la caja de Pandora oculta en nuestras entrañas. Inventa dragones y nos encierra en nuestra torre de luz y oscuridad donde somos el crespúsculo que elige a placer una u otra. Enceguece. Ejerce sobre nosotros una energía imperiosa capaz de hacernos formar parte de otras personas de una manera tan inexplicable que lo único que se nos pasa por la cabeza es amarlas. Amarlas con esos pequeños detalles que no soportamos en otros más que en él o ella. Saber que una persona está hecha de defectos y virtudes y no necesariamente a partes iguales. No necesariamente amas más sus virtudes por encima de sus defectos ni al revés. Amas a la persona en sí tal cual ha llegado a tu vida. La amamos con todas sus consecuencias atreviéndonos a romper cada status quo, cada barrera moral y cada norma o regla que se extiende en el mundo como la peor de las epidemias. Atacamos la intolerancia y lo políticamente correcto. Incluso lo legal en muchos casos. El amor no se trata de obligar, de limitar, de ejercer sobre otra persona tu voluntad. No se trata de cambiar su apellido por el tuyo o viceversa. El amor no nos pertenece, y como tal, ninguna persona. El amor nos posee, nos domina y nos controla. Nos llena. Es un ente más allá de la mortalidad y la frugalidad terrenal que permite que nuestra existencia experimente un acontecimiento que a veces tarda en llegar pero que inunda hasta ahogarnos. El amor es capaz de dividirte entre lo que sientes y lo que te han enseñado a sentir. Y no hablo de que te gusten hombres o mujeres, o ambos. Que también. Hablo de cantidades. Hablo de que quizá tu amor verdadero no sea una sola persona en un momento concreto. Hablo de que pueden ser dos en el mismo contexto. O tres a lo largo de toda una vida. Hablo de que un ser humano que es lanzado a la vida sin opción a elegir nacer o no, no debería estar obligado en vida a elegir nada más que a lo que siente y a lo que es correspondido. Y el amor nos permite plantearnos estas cosas. En este momento, puedo hablarte de lo importante que es amarse primero a uno mismo. Aceptarnos tal y como somos, aunque suponga incendiar el Averno en defensa de nuestra identidad. Porque antes que ese idílico romance que nos espera al final del camino llegue, estamos nosotros en nuestra soledad. Y primero debemos abrazar a esta porque la relación más difícil que te vas a encontrar en toda tu supervivencia como ser humano, es la tuya contigo mismo. Y habiendo superado esta barrera seremos dignos, estaremos preparados, de recibir el amor en un corazón completamente en paz y que se reconoce en cada bombeo. Ama primero tu reflejo y sabrás amar a otros.
El amor te da una vía de libertad aunque este mundo de extinción cercana te diga que no. Aunque te obligue una y otra vez a sentir de una manera determinada, el amor te da la oportunidad de ser y de actuar con total sinceridad >>.

-¿Entonces todo lo que haga en nombre del amor, estará justificado?
-Depende. No soy quién para decirte cómo actuar ni para decirte qué debes hacer. Toda esta perorata es una mera definición mía para que entiendas lo que significa para mí estar enamorado. Pero te repito, la razón y la conciencia también entran aquí.
-Sigues sin contestar a mi pregunta.
-¿Qué pretendes hacer en nombre de tu amor?
– De quien estoy enamorado es de tu mujer. ¿Qué debo hacer entonces?

El escritor calló unos instantes y dibujó una sonrisa enigmática.
-A veces amar supone renunciar. Como te he dicho antes, el amor tiene fecha de caducidad, si ella te ama a ti por encima de todo, no me opondré. No soy quien para decirle a ella qué siente o deja de sentir.
-¿Y si también te ama a ti? ¿Y si no quiere renunciar a ninguno de los dos, porque está realmente enamorada de ambos?
-Entonces se quedará con los dos. Ella es tan libre como tú y como yo. Si su corazón es capaz de soportar tanto amor, entonces es más digna de amar de lo que nosotros podamos imaginar.
-¿Y qué pasa con todo lo que conlleva una relación? ¿Qué ocurre con los recuerdos, con las palabras de apoyo, con la intimidad de la pareja? ¿Qué ocurre con sus secretos y los míos, con nuestros hijos? ¿Qué ocurre con el sexo?
-Mi concepto de relación es muy sencillo. Ella convive conmigo, se despierta conmigo cada mañana y desayunamos juntos. Nos miramos durante todo el día, en cada conversación, a los ojos y somos incapaces de sentir otra cosa que no sea la de querernos hasta doler. Mis palabras, ya no de apoyo ni de cortesía, sino todas las que puedo pronunciar son de ella y para ella. Mi inspiración se basa en su presencia y mi templo de la verdad absoluta tiene su nombre. Si te encuentras en la misma posición, perfecto. En cuanto a los niños… aún es pronto para pensar en eso. No es el que mundo esté en condiciones como para traer a nuestra descendencia y que se decepcione ante semejante percal.
Tú apareciste en un momento por el que pasan todas las relaciones de este universo: un pequeño bache. La hiciste sentir deseada, poderosa, libre y más hermosa de lo que ya es. Te enamoraste de sus ojos y de su forma de pronunciar la ese. Apareció como un sueño disfrazado de realidad y con aquellos gestos felinos invadió cada uno de tu sentidos. Ni la más fuerte de las amazonas habría podido con ella. Se habría caído antes el Olimpo que su sonrisa.
Lo entiendo, es una mujer maravillosa. Tanto, que es capaz de ver que dos muchachos tan simples como tú y como yo, completamente insignificantes en la aportación de la sociedad, sean parte de su vida. ¿Te sientes correspondido?
-Totalmente.
-Fin de la discusión. Mi casa es lo suficientemente grande.
-No puedes hablar en serio….
-Ella solo me pertenece porque la ley lo pone así en un papel. Pero ella ama como nadie sería capaz de amar y yo la amo a ella. El problema es tuyo si no aceptas amarla de la misma manera. ¿Estás dispuesto a amarla hasta sentir que te falta el aliento si no la tienes? ¿Estás dispuesto a convertir el sexo en un sentimiento y alejarlo del placer frívolo y narcisista cuando yazcas con ella en mi presencia? ¿Estás dispuesto a reír con ella, a llorar con ella y por ella cuando notes su ausencia? ¿Estás dispuesto a acarrear con el desafío de este romance? ¿Construirás una catedral cargada de argumentos con los que defender tu amor por ella ante una sociedad estrecha de mente y ligera de lengua? ¿Estás dispuesto a ser cuestionado, criticado y señalado y visto no como un hombre enamorado, sino como alguien que está con una mujer dedicada al vicio y al libertinaje? Porque es así como la verán. La convertirán en una casquivana que vive en adulterio con dos hombres y lo traducirán todo a un lenguaje pornográfico. Sabré que eres merecedor de lo que ella te ofrece cuando portes su escudo y no su lanza. Solo aceptando que el amor es capaz de poner el mundo contra ti, y sobre todo contra ella, sabré que estás enamorado.
-Si es así, provoquemos el incendio y veamos el mundo arder.

[…]

Diálogo entre el protagonista y su amigo en mi novela aún no titulada.

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